La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune en la que el cuerpo deja de producir insulina, por lo que requiere de tratamiento con insulina exógena desde el diagnóstico. Suele aparecer en la infancia o adolescencia, aunque también puede manifestarse en adultos. En cambio, la diabetes tipo 2 se desarrolla por resistencia a la insulina y está más relacionada con el estilo de vida. Puede controlarse con dieta, ejercicio, medicamentos orales y, en algunos casos, insulina exógena. Es más común en adultos, pero también puede presentarse en jóvenes con factores de riesgo.