El período ventana es el tiempo que transcurre desde una posible exposición de riesgo hasta que la infección puede detectarse de forma fiable en una prueba diagnóstica.
Si te haces el test demasiado pronto, el resultado podría no reflejar la infección aunque esta exista. Por eso es importante respetar los tiempos recomendados.
A continuación te indicamos los períodos ventana orientativos:
- VIH: 2–4 semanas de media, aunque puede superar las 12 semanas.
- Hepatitis B: alrededor de 2 semanas.
- Hepatitis C: 6–9 semanas de media, pudiendo superar las 12 semanas.
- Sífilis: 3–6 semanas de media, pudiendo superar las 12 semanas.
- Gonorrea: 1–2 semanas de media, pudiendo superar las 2 semanas.
- Clamidia: 1–3 semanas de media, pudiendo superar las 12 semanas.
- Tricomoniasis: 1–4 semanas de media, pudiendo superar las 4 semanas.
- Mycoplasma genitalium: 2–4 semanas de media, pudiendo superar las 12 semanas.
- Mycoplasma hominis: no existe un período ventana claramente definido.
- Ureaplasmas: no existe un período ventana claramente definido.
Si has tenido una exposición reciente, podemos orientarte sobre el mejor momento para realizar la prueba o si conviene repetirla más adelante.