El cortisol es una hormona formada en las glándulas suprarrenales que ayuda al organismo a conseguir un extra de energía para afrontar momentos de estrés o cuando los niveles de glucosa son bajos, degradando tejidos a través de un proceso conocido como catabolismo. Si bien puede ser útil en periodos cortos de tiempo, mantener unos niveles elevados de cortisol de manera crónica puede desencadenar una serie de consecuencias que afecten negativamente a tu salud. Entre las principales se eencuentran: – Debilitamiento del sistema inmune. – Trastornos del sueño. – Trastornos de la función tiroidea. – Ansiedad y depresión. – Peor recuperación tras el ejercicio físico. – Desequilibrios en el ciclo menstrual. – Otros desequilibrios: aumento de peso, aumento de tensión arterial y exceso de glucosa en sangre.