El cortisol se considera una hormona del estrés ya que dentro de sus funciones se encuentran el elevar los niveles de azúcar en sangre para que nuestras células puedan disponer de un extra de energía en momentos de estrés o de enfermedad y el de combatir la inflamación. Por ello, fundamentalmente el cortisol puede verse elevado de manera crónica por:
- Estar expuesto de manera crónica a estrés físico o emocional.
- Realizar ayunos extremos y no consumir suficientes hidratos de carbono por periodos alargados de tiempo.
- Sufrir inflamación crónica de bajo grado (derivado de intolerancias alimenticias, virus e infecciones, sobre crecimiento bacteriano, etc.).
- Uso prolongado de tratamiento con corticoides.