La principal fuente para obtener vitamina D es a través de la exposición solar directa. Por ello, es importante mantener una exposición solar responsable a lo largo de todo el año para estar preparados para los meses de verano. Por otro lado, algunos alimentos como los pescados grasos (salmón y atún), los huevos e hígados de animales criados en libertad (y que se han visto expuestos al sol) son también fuentes ricas de vitamina D ideales para complementar las cantidades que producimos al exponernos al sol.